[Post actualizado el 2 de octubre de 2019]
Hace algo más de un año, RTVE nos sorprendía con la emisión de un reportaje titulado «Comprar, tirar, comprar. La historia secreta de la obsolescencia programada«. Era la muestra real y comprobada de cómo los fabricantes se esfuerzan cada vez más en reducir la vida de nuestros objetos materiales y por tanto, nos veamos obligados a consumir más por no hablar del impacto medioambiental que ello provoca.
Con la idea de intentar dejar de tirar objetos viejos y fomentar la sostenibilidad, nacieron los Repair Cafés, encuentros informales de personas que viven en un mismo barrio o zona en los que varios voluntarios enseñan a los demás vecinos a cómo reparar sus objetos y de esta forma, devolverles de nuevo su valor. El primer Repair Café nació en Holanda por iniciativa de Martine Postma. De esto hace ya 6 años y medio. Tuvo tanto éxito que la idea se extendió a otros países y ya hay más de 1.000 Repairs Cafés a nivel mundial.

Cada vez es más habitual ver la siguiente escena: niños que prefieren jugar con el móvil, la tablet o el ordenador más que con juguetes tradicionales. Queramos o no, la tecnología forma parte de nuestras vidas y no lo podemos cambiar. Lo que sí podemos es modificar la manera en que la utilizamos para conseguir usarla en beneficio propio, por ejemplo en el terreno de la creatividad, ya que el ser humano tiene una capacidad creativa infinita.