Autor: Laura Prieto Calvo

Periodista especializada en contenidos digitales y redes sociales. Apasionada contadora de historias. Curiosa pixelada, parlanchina 2.0 y buscadora de tesoros transmedia.

Spiderman, superhéroe contra el cáncer infantil

Spiderman dona médula.
Spiderman dona médula.

El mundo está lleno de pequeñas heroicidades, de gestos e ideas aparentemente sencillas que pueden cambiar la vida de cientos de personas. Como la que un día le vino a la cabeza al protagonista de nuestra historia, la prueba de que a veces  convertirse en un pequeño héroe es sólo cuestión de voluntad.

O dicho de otro modo, de ponerse un traje y presentarse en un hospital.  Así de simple. No un traje cualquiera, es verdad, pero un traje al fin y al cabo. Ni el de las reuniones con el jefe, ni el de los domingos, sino el que uno se pone para lo importante de verdad: el de superhéroe.

Hace meses que Spiderman lo pasea por hospitales y fundaciones de nuestro país, entre pequeños héroes en pijama, luchadores incansables contra el mal, y contra el cáncer.  La mayoría apenas saben nada de la persona que se esconde tras la máscara. Algunas referencias aquí y allá sobre lo que los cómics cuentan sobre el hombre araña y sobre su otra cara, Peter Parker. Pero nosotras sabemos que nuestro Spiderman ni es fotógrafo ni se llama Peter, aunque para preservar su verdadera identidad podríamos llamarle Pedro. Será mejor así. De momento, su  nombre real, respetando su voluntad, será nuestro secreto.

Spidermandisfrazado

Tras él hay un chico normal, con acento andaluz, que se declara fan de los Goonies o Juego de Tronos en las redes sociales. Pocos más detalles podemos daros, pero es obvio que lo suyo es vocación de servicio: cuando no está plantando cara al villano del cáncer, en los hospitales o en las redes virtuales, se dedica a ‘perseguir  a los malos’ como policía nacional, y garantizar la seguridad, incluso,  de alguna que otra escena de acción en el cine, como asesor. Tampoco es nuevo en esto del voluntariado o de visitar hospitales, en ello lleva unos 3 años, pero la idea de hacerlo con ‘telarañas’ incorporadas  se materializó este verano, colocándole además en el foco de atención de los medios.

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Pulseras de ayuda para los nuestros

Mucho ha llovido desde los tiempos en los que Chencho se perdía en el mercado navideño de  ‘La gran familia’. Tantos que el niño se perdía en blanco y negro, claro. Pero lo cierto es que, al margen de la broma, perder a un crío en medio de una multitud, en un centro comercial o que un niño pequeño pueda caerse en la piscina, es aún hoy una de las mayores preocupaciones de los padres. El problema es aún más difícil de evitar en el caso de las personas mayores con problemas como el alzheimer  u otro tipo de demencia.  En muchos casos son adultos con capacidad y recursos para escapar de sus cuidadores y para moverse,  que pueden alejarse y, en un momento dado, desorientarse por completo, y ser incapaces de volver a casa. En otros casos los mayores están sanos y activos pero temen salir por miedo a vivir una situación similar. Los chicos de PlanetUs han experimentado de cerca estas situaciones, y por eso, un día, tras unos cuántos sustos y ninguna solución convincente, decidieron desarrollar las pulseras  PKids o PGrands y una aplicación, que las convierte en un dispositivo de ayuda y asistencia.

¿Y por qué innovadoras? A diferencia de otros modelos  incluyen un botón del pánico que el propio usuario puede pulsar si detecta que está en peligro o se encuentra totalmente perdido, y que puede ser desactivado en los niños más pequeños. Éste cuenta  con 3 sistemas de localización independientes (GPS, GSM y Radar) y envía una señal de la localización exacta que puede ser útil además para la población general en muchas otras situaciones, como accidentes de tráfico, dónde además entraría en juego la posibilidad de incluir tu información médica en la pulsera mediante código QR.

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KiVa, ¿la solución contra el bullying?

acoso

28 de mayo. EL PAÍS ‘Sabía que sufría acoso, lo denuncié pero mi niña está muerta’. Su niña, Arancha,  tenía 16 años  cuando se suicidó. Su caso es uno de los más sangrantes del acoso escolar de los últimos meses. Pero  los titulares no cesan. 10 de junio. ‘Detenidos  tres menores por acoso escolar en un instituto de Pinto’.  13 de junio ‘Detenidos cinco menores por grabar semidesnuda a una compañera’.  Nadie está libre del monstruo del acoso escolar, que aguarda al acecho.  Ni tan siquiera Finlandia, líder en educación, siempre en los primeros puestos del informe PISA, encontraba la manera de acabar con el bullying. Un monstruo que en los noventa les convirtió en uno de los países con mayor tasa de suicidio entre adolescentes.  Pero ellos ya han encontrado su punto débil…
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